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Se acercan las vacaciones de Navidad y son muchas las personas que viajan en estas fechas, bien para reunirse con familiares y amigos, bien para hacer una escapada, aprovechando que este año hay puente. Los que tenemos mascotas preferimos desplazarnos con ellas y disfrutar de su compañía. Pero si no tienes coche, la cosa puede complicarse. ¿Sabes qué transportes públicos admiten animales y cuáles son sus requisitos?

En coche

Vale, se trata de nuestro vehículo y es pet-friendly, pero no todo vale. Cuando llevamos mascotas en su interior es obligatorio sujetarlas adecuadamente para que no interfieran en la conducción con uno de los sistemas que existen en el mercado: arnés, trasportín, rejilla divisoria, etc. El animal no puede ir en brazos.

¿Y qué pasas si compartimos coche? Si buscamos compañero para dividir gastos o a alguien que nos lleve a través de una web, debemos especificar claramente que llevamos un animal. En su caso, el conductor debe indicar en las preferencias del viaje si admite mascotas. Y éstas deben viajar como en el caso anterior.

En avión

Hay que contactar con la compañía antes de comprar el billete, para evitar sorpresas. En algunas low-cost suele estar prohibido. Otras lo permiten, pero existen destinos en los que no está disponible el servicio, como ocurre con los vuelos de Vueling a/desde Reino Unido e Irlanda.

Por su parte, Iberia acepta animales domésticos en cabina, si no superan los 8 kg, incluyendo el peso de la bolsa de transporte, y con autorización previa de la Oficina de Reservas, y como equipaje en bodega. Cobran suplemento en el billete.

En tren

En AVE y trenes de Media y Larga distancia puedes viajar con pequeños animales de compañía -perros, gatos, hurones y aves (no de corral)- cuyo peso máximo no supere los 10 kg. Deben ir con su documentación y dentro de un trasportín con unas dimensiones máximas de 60 x 35 x 35 cm, que tiene que llevar el propietario y que debe disponer de algún dispositivo para contener y retirar los residuos. El propietario es el responsable de las molestias y daños que pueda causar el animal.

Es necesario sacar un billete específico para mascotas, que tiene un precio equivalente al 25% del asiento en clase Turista. Pero el transporte es gratuito para billetes en Preferente y clases superiores. ¡Merece la pena hacer números!

En los trenes de cercanías las mascotas no pagan billete y no es preciso llevarlas dentro de un dispositivo, pero sí con correa y con bozal si se trata de un perro. No obstante, Cercanías puede limitar su transporte a determinados trenes, horarios y estaciones, que es preciso consultar en cada Núcleo.

Los perros lazarillos pueden viajar en todos los trenes de forma gratuita.

En autobús

Las mascotas, a excepción de los perros de asistencia, deben viajar en la bodega de los autobuses y con un coste del 50% del precio de un billete. Si tienes pensado viajar así, saca el billete con antelación, porque compañías como Alsa sólo admiten un perro o gato por autobús.

Los animales deben viajar en un habitáculo adaptado y deben estar en buenas condiciones físicas, higiénicas y anímicas. Y no olvides presentarte al embarque con tu mascota con 15 minutos de antelación y seguir en el embarque y desembarque las indicaciones del conductor.

Alsa se están adaptando a las necesidades de los nuevos tiempos y sus autobuses clase Premium ya llevan compartimentos adaptados y climatizados para poder viajar con las mascotas.

Metro y taxi

Una vez resuelto el viaje largo, hay que tener cuidado con el traslado desde el aeropuerto o la estación al centro o con las posibles conexiones. Por ejemplo, no todas las compañías de taxi admiten mascotas en sus vehículos. Es mejor llamar y preguntar con antelación.

Respecto al metro, la normativa cambia según la ciudad. Hay algunos que no admiten la entrada de animales, ni siquiera en recipientes reglamentarios, como los metros de Sevilla o Valencia. En otras ciudades, como Bilbao, hay limitaciones de peso (8 kilos). En Barcelona existen restricciones horarias.

El metro de Madrid permite la entrada de pequeños animales en receptáculos y que no supongan ninguna molestia ni peligro para los viajeros, aunque puede establecer limitaciones por aglomeraciones o seguridad.