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Es el momento en que decides tener un nuevo miembro en la familia. Ya tienes un perro como mascota y se acerca la llegada de un gato al hogar. O viceversa. Las cosas van a cambiar y has de estar preparado para ello. Los animales, al igual que las personas, son animales sociales, pero necesitan tiempo para aclimatarse.

Los primeros días

Al igual, que las mascotas son sociables, también son animales territoriales. El que primero esté en la casa querrá dominar sobre el nuevo en llegar. Por este motivo, hay una serie de consejos para evitar situaciones conflictivas entre ambos:

1. Los animales se identifican por el olor. Deja que se huelan pero que no se vean. Ubícales en habitaciones separadas y, a ser posible, continuas. Introduce elementos en cada habitación con el olor del otro: mantas, cojines, juguetes, etc.

2. No les dejes dormir juntos. Si lo haces, surgirán peleas aunque les veas animales tranquilos por separado.

3. Las feromonas sintéticas para gatos y perros son otra forma de brindarle a cada animal acceso al aroma del otro antes de presentarlos.

4. Júntales durante 5 minutos. Siempre bajo tu vigilancia y controlando la situación. En cada encuentro entre los dos animales, deja que el gato establezca el ritmo de las interacciones. Lleva a tu perro con su correa puesta a una de las habitaciones comunes y llama a tu gato. Mantén al perro con la correa puesta y distráelo mientras el gato olfatea y explora.Premia siempre las respuestas positivas de ambos. Amplía este tiempo cada vez que notes que se aceptan mejor.

5. El gato debe tener una ruta de escape. Si se siente atrapado por la presencia del perro este se pondrá nervioso y aumentará su ansiedad.

convivencia gato y perro

6. Durante las sesiones de contacto alimentales juntos, pero separados. Puede ser en la misma habitación, pero cada uno en el lado opuesto de la misma. O uno detrás de la puerta y otro delante, por ejemplo.

7. Préstales la misma atención a los dos. Dedícales mimos y atenciones por igual. Ahora los dos son parte de tu familia y no deben percibir preferencias.

La territorialidad

La territorialidad consiste en el afán de un animal por defender con celo su espacio, en este caso, dentro de una casa. Perros y gatos son animales territoriales. El perro depende de una manada y el gato es mucho más independiente. La convivencia de un perro y un gato será mucho mejor si ambos no son del mismo sexo. De esta manera, se amortigua el efecto negativo de querer poseer el mismo espacio.

perro y gato convivencia

La edad de tus mascotas también influye mucho a la hora de la convivencia. El hecho de que el perro y el gato sean jóvenes influye para que ésta sea más fácil. Al no haber llegado aún a la madurez, su carácter y costumbres estarán menos asentados y serán más flexibles para aceptar a su nuevo compañero.

La frase que afirma “se llevan como el perro y el gato” no siempre es cierta. Una vez que tus mascotas se habitúen el uno al otro, su amistad puede llegar a ser eterna.